Fermento de rábano (Leuconostoc/Radish Root Ferment Filtrate)

El filtrado de fermento de rábano y Leuconostoc aparece en el INCI del champú sólido Nácar con ese nombre tan largo que parece sacado de un laboratorio. En realidad describe algo bastante terrenal: un conservante de origen natural, obtenido al fermentar rábano con una bacteria.

Ilustración acuarela: rábanos rosados con hojas verdes
Ficha rápida
INCI Leuconostoc/Radish Root Ferment Filtrate
Nombre común Filtrado de fermento de rábano y Leuconostoc
Origen Fermentación de rábano (Raphanus sativus) con la bacteria Leuconostoc
Función (CosIng) Conservante, antimicrobiano
¿Alérgeno declarable? No
En Kemio Champú sólido Nácar

Qué es

Es el líquido que queda después de fermentar rábano con bacterias del género Leuconostoc. Durante la fermentación, estos microorganismos producen ácidos orgánicos y otras sustancias con actividad antimicrobiana; después el caldo se filtra y ese filtrado es el ingrediente cosmético.

Conviene aclarar lo que no es: no es un extracto aromático de rábano ni un perfume. Es un líquido acuoso cuya razón de estar en la fórmula es proteger el producto frente a la contaminación microbiana.

Para qué se usa en cosmética

Su función CosIng es conservante, antimicrobiano. Su trabajo es proteger la fórmula del crecimiento de bacterias, hongos y levaduras durante la vida útil del producto y mientras lo usas en casa. Es un conservante real, no un adorno de marketing.

Es habitual en cosmética natural y artesanal porque encaja en las certificaciones que prefieren ingredientes de origen biológico. Se suele combinar con otros conservantes o con ingredientes multifunción que refuerzan la protección: la conservación de un cosmético es un sistema, no una sola molécula.

Lo que no hace: no es un activo de cuidado. No hidrata, no nutre, no calma y no aporta ningún beneficio estético por sí mismo. No elimina la necesidad de un envase adecuado, de una buena higiene al usar el producto ni de respetar el periodo de uso tras la apertura. Tampoco convierte un producto en «natural» ni lo hace automáticamente más suave: los conservantes de origen biológico suelen ser menos potentes que los sintéticos y necesitan acompañamiento para que la fórmula aguante.

¿Es seguro?

El Reglamento (CE) 1223/2009 exige que cualquier producto cosmético pase una evaluación de seguridad antes de salir al mercado, y que los conservantes utilizados como tales estén autorizados en su Anexo V. Este filtrado de fermento no figura en esa lista, así que en la práctica se emplea como ingrediente de apoyo a la conservación dentro de sistemas conservantes combinados, siempre respaldado por el informe de seguridad del producto y por ensayos de eficacia conservante.

No está entre los 26 alérgenos de fragancia de declaración obligatoria. Al ser un ingrediente obtenido por fermentación, quien tenga piel muy reactiva puede querer revisar la fórmula completa antes de usarla.

Preguntas frecuentes

¿Es tan eficaz como un conservante sintético?

No siempre. Los conservantes de origen natural tienden a tener un espectro de acción más limitado y se combinan con otros para cubrir bacterias, hongos y levaduras. La clave no es el origen, sino que la fórmula supere los ensayos de conservación.

¿Se nota el olor a rábano?

No. En la concentración en que se usa y dentro de la fórmula, no aporta aroma perceptible al producto.

¿Es un perfume?

No. Aunque su nombre incluya «fermento de rábano», aquí no actúa como fragancia sino como conservante.

Fuentes

  • CosIng — base de datos de ingredientes cosméticos de la Comisión Europea (busca «Leuconostoc/Radish Root Ferment Filtrate»)
  • Reglamento (CE) 1223/2009 sobre los productos cosméticos

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